Monday, October 10, 2005

Volver a Empezar


La niña de Górliz no comprendía este mundo extraño, recorría calles y avenidas sin entender nada. Junto a sus padres llegó a una casa de dos pisos. Se percibía quietud en el lugar. Le asignaron una habitación con paredes de colores claros y con un amplio ventanal. En medio del silencio recordó a aquellas compañeritas de curso en Los Campos Elíseos, era una visión de vivencias perdidas, perdidas para siempre. Sin embargo, esta habitación la imaginó como un refugio, soñaba saliendo de ella para poder ver su casa de París, con sus calles de adoquines, con su Plaza de Tertre donde artistas de mirada lejana pintaban retazos de sus vidas. Se sentía tan ajena y tan distante de aquello. Ya no estaban los rostros que un día vió, a quienes sonrió...pero...ya no...ya no es ese lugar...está como en ningún lugar...

Un día llegó a su puerta un niño rubio quien muy amablemente le mostró una máscara y la invitó a jugar. Entonces hubo risas y amistad. El niño le contó que le había costado acostumbrarse en su colegio y que había llorado toda una semana. Era un chico de buen entendimiento y respiraba simpatía y cuya madre lo adoraba. Fue el primer amigo de la niña de Górliz. Era un ser muy especial y muy tierno... la mañana era hermosa estando él. Un día no vino, nunca más llegó, ella supo que el niño se había ido a vivir a Santiago con su abuela paterna.

La Guerra Civil de su patria fue un hecho infernal y absurdo; la estadía en Francia fue una esperanza truncada y sentía la ruptura con su pasado, el problema estaba en que no acertaba aún cómo vivir en el país donde ahora se encontraba ...y ello le causaba angustia.

Pero no hubo tiempo para pensar más, fue matriculada en el Colegio de las Monjas Francesas de Viña del Mar. Nuevas sensaciones, otras emociones fueron de alguna manera tallando su espíritu. Otro hecho fue el nacimiento de Manuel, su hermano; ésto marcó un hito en su familia ya que fue como el reposo alegre después de tensos años...surgía una realidad diversa y había que tener valor. Se hacía necesaria la introspección, dejando atrás esquemas que ya no servían, caer en la cuenta de que el ser humano es incoherente y vive en un mundo también incoherente... donde muchas veces surgen peligros.

La niña salió de su meditación. Se percibía la cercanía del mar , comenzó a escuchar el murmullo de la época, ya llegaba el final de una guerra tremenda y se escuchaban cantos de esperanza. "Lo que el viento se llevó" fue una película de esos años y Scarlett O"Hara era la heroína de Tara, las melodías mostraban los intereses de esa juventud..."Volver a empezar", de Cole Porter, se escuchaba en muchas voces y el balneario "Recreo" era preferido por su sugerente piscina y su patio andaluz donde bailaban las jóvenes imitando la danza de Cyd Charisse...eran las alegrías de esos años. Allí disfrutaron con su primer amor Pablo y Leonor, quienes al atardecer contemplaban el sol que se ponía en el horizonte, donde el mar era el cielo y el cielo era el mar...donde sus rostros cambiaban continuamente de color...

Asimismo, ha llegado ahora a una casa que ha sido construida con forma de buque. Ésta será su casa definitiva y aprenderá a quererla. Esta casa es como su mundo, saldrá de ella y volverá, es el lugar donde han conversado los suyos, acumula un tremendal de recuerdos... ¡qué sería de las personas si no tuvieran algo que recordar...! entonces esbozará una sonrisa, porque nunca te olvidará Dios... es posible que vaya aún a países lejanos...bueno, eso lo dirá el destino en los días que vendrán.

Friday, October 07, 2005

La niña de Gorliz en un colegio de París




Aquí vemos a María Luisa con su traje de española en un evento desarrollado por su colegio en París.
Ya no habla vasco como tampoco español...solamente francés.

Thursday, September 29, 2005

Un barco llamado "Winnipeg"

Francia fue para la niña de Górliz un país amable en donde ella aprendió el idioma de este pueblo. Pero los nubarrones de la Segunda Guerra Mundial afligirían su suelo. Era necesario partir nuevamente. El cónsul en París de un país lejano, de apellido Neruda, tenía interés en favorecer con una nueva tierra a las muchas familias españolas que habían huído de la tragedia de su patria. Ese país lejano era americano y se llamaba Chile, donde era presidente un estadista radical llamado Pedro Aguirre Cerda. No era fácil la empresa ya que existían fuerzas extrañas que no deseaban la llegada de republicanos.

Gracias a la dedicación y firme voluntad de don Pablo Neruda se llegó a contar con un barco de nombre "Winnipeg". Se pretendía traer un contingente de dos mil personas. Muchos fueron los avatares que surgieron en ese año 1939 para iniciar esta empresa. Sin embargo, se dió inicio al destino americano de esas familias españolas las cuáles formaban un grupo humano que sería un aporte valioso a la nueva patria que los esperaba. Fueron llegando al barco...familia tras familia...también la familia de la niña de Górliz...
"Dejen al capitán Figueroa, a su esposa e hija subir al barco..."
...decía nuestro Pablo Neruda, según los recuerdos de la madre de la niña de Górliz.


Destino incierto, tierras lejanas, no sabemos nada de ese país...es terrible...es necesario vivir cosas terribles...vivirlas familiarmente...

Salieron de aquel puerto francés. Durante el viaje, los días en el barco se tornaron rutinarios pero al menos se podía contemplar el mar en su grandiosidad...los rostros desconocidos se fueron convirtiendo en imágenes de vecinos...ya no es necesario describir el relato...los personajes de esta realidad distinta se autonomizan, dialogan o aprenden a monologar...
Entonces surgió en la multitud aquel hombre de edad desconocida, alto, de mirada amistosa, junto a él un niño que parecía ser su hijo o su nieto, era de mirada distante y algo triste, un jockey cubría su apariencia, nunca dijo nada ese niño, cuando la niña de Górliz le hablaba, él sólo miraba con su vista perdida y solamente asentía. Nadie sabía en qué lugar del barco pernoctaban el hombre y el niño, pero siempre llegaban al sitio donde las familias se reunían, porque allí se discutía el futuro y se recordaba el pasado. Sin saber cómo ni cuándo muchas personas comenzaron a acercarse a tan singular individuo quién les preguntaba de dónde venían y les solicitaba que le mostraran sus manos para leer en ellas el porvenir...porque él sabía de cosas futuras. Al pasar los días su figura se hizo conocida, algunos decían que era andaluz, otros argüían que era de origen catalán...nunca pudo saberse aquello, pero a muchos les alegró el ánimo con sus predicciones. A otros les trajo inquietud, porque aquel hombre era muy sibilino y lo que decía tendría que entenderse de muchas maneras. Fue como ver el destino de cada uno en el rostro de ese ser. Lo más extraño fue que, al final, el último día, nadie lo vió, tampoco supimos del niño...tampoco de su jockey ...ni la melancolía de su mirada...nunca más se los volvió a ver...

La vista primera de Valparaíso, lugar de llegada, nos presentaba una urbe con gente desconocida, inquieta, curiosa y extraña. La ciudad parecía monstruosa y con desordenadas aglomeraciones de casas, parecía tener grandezas y miserias, angustias y sueños, ciudad americana donde no habían añejas tradiciones ni nada que ritualizar. Latía aquí una vida despreocupada o conflictiva, la de los personajes de estas latitudes...era como para que un recién llegado quisiera morirse de nostalgia por un ya lejano París.

Pero estos seres humanos no eran abstractos y su variedad era infinita y entrelazada, se rechazaban y se volvían a encontrar. Era quizás un mundo todavía en gestación, con sociedades inconclusas junto a un inmenso mar y que buscaban su identidad, su lenguaje y su expresión.

Al bajar la niña de Górliz vió a un muchacho que besaba a una chica. Pasó un joven en bicicleta, con un helado, y los chistó. El joven del helado miró después a la muchedumbre de hombres y mujeres que llegaban, eran de todas las edades y de todos los oficios o profesiones...no había cómo representar aquella realidad innumerable si en cien páginas o en un millón de páginas...esta tierra sería también de estos humanos enriquecidos o devastados por el amor o la desilusión.

Thursday, September 22, 2005

De Górliz a París

El comienzo de sus días tuvo el sol de Görliz, las lomas vizcaínas y la cercanía del mar... pero su tiempo allí ya se terminaba. Los rostros de la ciudad mostraban preocupación, sus propios padres sufrían la inquietud de una época que sacudía a toda la nación española. Las tardes se tornaban preocupantes y el amanecer del día siguiente traía mayores angustias a la tierra hispana y a sus habitantes. Luego, la lucha entre hermanos y la intervención de hombres extranjeros que llegaron con sus armas y sus aviones destruyendo hogares y vidas.

La matanza de Guérnica también llegó a Görliz. Esas máquinas usadas por hombres sonrientes todo lo borraban de este mundo. Junto a su madre, varias veces tuvieron que huir para evitar su muerte..." hija...el piloto de esa nave que viene por los aires, casi a ras del suelo, es tu asesino, es el que viene a matarte..." Pero la niña nada entendía de toda esta locura mortal y sólo atinaba a sonreír y a saludar con sus manecillas al que la venía a matar; por charada del destino, el avión pasó sin hacerles daño... ambas seguían con vida. Dicen que cuando los hombres luchan entre ellos en las trincheras, en medio de la furia y del cañonazo...las alondras, todo eso lo ignoran y continúan cantando su hermosa melodía...

Así, María Luisa , la niña de Górliz, salió de su tierra...dejando muchas vivencias...en este mundo que ya no conocía la paz y donde hasta el más joven tenía una vida muy breve...
" Frente al carro de la muerte, un soldado aragonés, quieto aguardándolo está. Dieciséis años tendría, dieciséis años no más. Es rubio como una espiga a punto de madurar. Tiene una sonrisa clara y alegre como la paz. Sano es como una amapola y puro como un San Juan..."

Sus siguientes años fueron en París en donde habría que reiniciar el rumbo de tan raro destino...quizás haya ido con su madre al Sena de aguas rosas y azules; quizás haya estado en Montmartre, cerca del Sacre Coeur, donde el afable cura André se servía con sus amigos una aromática taza de café mañanero; quizás sus pasos llegaron a las rejas de la casa de Eglantine, contemplándola con admiración en su columpio que iba y venía, como la vida misma.

Esas experiencias también sufrieron su término por la brevedad del tiempo, negras nubes llegaron a Francia y hubo que reanudar el éxodo...ya no se sabe el rumbo de los pasos...dicen que un barco espera...

Friday, September 09, 2005

De España a Chile



Este blog va dedicado a nuestra estimada Maria Luisa Figueroa Unda.

Luis Cabello
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